miércoles, 12 de agosto de 2015

XVI-La estúpida

‘¡Estúpida, estúpida!’. Lo leo en tu mirada y en la mía que se derrama en un sonido de canicas contra el suelo al verte venir. Eres tan antiguo como beber vino en una tasca mientras haces aros con el humo. Y aún te quiero. Sin decirlo. A mi angustia no le importa tu perdón y me golpea desde dentro el estómago, es un púgil inagotable que me blanquea la piel. Lívida y despeinada, pero me besas. Te pregunto qué fue del gato que adoptaste. «Se murió cuando te fuiste». Soy una vieja con el mismo tino en la palabra que una adolescente. Opto por callar, deseo tragarme la lengua y descubrir a qué sabe. Lloras en mis ojos quedándote la expresión de tristeza, las lágrimas frenan en mis labios y los abren. Quiero tocarte y quiérote. Pero no sé.


Tu fantasma y la inquietud me esperan con un café en el desayuno y, hasta entonces, acompaño a una mujer azul colina arriba. En el jardín han organizado las pruebas prácticas para los aspirantes a cocinero. Huelen maravilloso el aire y la conversación. Cato una espuma de melón con apariencia de croquetas y un rosco y un estofado. Todos reímos cuando el verdín nos toca el culo y el sol nos dora la piel haciéndonos parte del banquete. Y te olvido. Hasta las diez.

Fotografía de Nehemias Vasquez

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